Internet llegó con una promesa enorme: cualquier artista podría mostrar su trabajo, encontrar una audiencia y atravesar fronteras sin depender de los intermediarios de siempre.
Pero algo cambió en el camino.
En “¿Democratización o acaparación? El algoritmo como ventana de la globalización digital”, publicado en Artbank Magazine Vol. 02, Daniel Cortázar cuestiona qué tan abierta sigue siendo realmente esa ventana.
“La ventana aún existe y se vende disfrazada del mito de la ‘accesibilidad’.”
La cantidad de contenido disponible parece infinita, pero eso no significa necesariamente que estemos viendo más cosas.
Los algoritmos aprenden de nuestros hábitos, predicen lo que probablemente nos interese y construyen recorridos cada vez más personalizados. Lo familiar vuelve a aparecer. Lo parecido se multiplica.
Y aquello que jamás habríamos buscado tiene menos posibilidades de cruzarse frente a nosotros.
Daniel propone entonces una pregunta incómoda: ¿cómo construimos nuestra identidad cuando aquello que obtiene mayor relevancia es precisamente el contenido homogeneizado?
“Cualquiera podría ver lo que hago y descubrir lo bueno que es.”
La frase resume uno de los grandes mitos que todavía sostiene nuestra relación con las plataformas.
Publicamos porque alguien podría encontrarnos, porque esa publicación podría llegar a la persona correcta, porque quizá el siguiente mensaje sea una oportunidad. Y esa posibilidad mantiene a artistas y creadores permanentemente conectados.
¿Cuánto tiempo usamos en mostrar que estamos creando?
En su texto, Daniel señala otra consecuencia de esta dinámica: podemos terminar dedicando más tiempo a registrar nuestros procesos que a vivirlos.
La necesidad de permanecer visibles se mezcla con el miedo a perder una oportunidad, la comparación constante y la sensación de que siempre existe algo más que deberíamos estar viendo.
Una lógica que el texto relaciona con la ansiedad digital.
“Se pretende eliminar el error, el hallazgo azaroso.”
Quizá una de las pérdidas más interesantes de este modelo sea precisamente el accidente. Encontrar una canción porque alguien la puso frente a ti. Llegar a una obra sin haberla buscado.
Escuchar una recomendación que no tiene ninguna relación con tus preferencias anteriores.
Cuando todo intenta predecirse, el descubrimiento también comienza a diseñarse. Daniel habla de ese azar como algo que poco a poco desaparece de nuestros recorridos digitales.
¿Qué nos queda?
Su respuesta abre otra posibilidad: construir redes. El texto encuentra en los fanzines, los encuentros locales y otras formas de intercambio herramientas capaces de romper momentáneamente esa lógica. Espacios donde una recomendación todavía puede venir de otra persona y donde descubrir algo nuevo no depende únicamente de una predicción matemática.
Del espejo a la puerta.
La colaboración de Daniel forma parte de Blog Ciberpiratas, integrado a Máscaras Ciberpiratas, proyecto de investigación de El Chorro Producciones que explora la identidad de las y los artistas frente a las dificultades de la globalización digital.
A través del proyecto también se desarrolla un mapeo de artistas latinos, un libro, una serie web y una feria de arte.
Porque si el algoritmo intenta reducir nuestros recorridos a aquello que ya conoce de nosotros, quizá crear comunidad siga siendo una manera de volver a encontrarnos con lo inesperado.
Lee la colaboración de Daniel Cortázar en Artbank Magazine Vol. 02 y conoce el universo de Ciberpiratas y El Chorro Producciones.

