Kidulting
Kidulting: Diseñar juguetes no solo para niños también significa tomarnos en serio la necesidad adulta de jugar. Durante mucho tiempo, […]
El pasado 8 de julio, Artbank presentó oficialmente el primer volumen de Artbank Magazine, una publicación que reúne arte, ciudad, comunidad creativa y nuevas formas de documentar lo que está sucediendo en la escena cultural mexicana.
La presentación se llevó a cabo en Apricot, en la Ciudad de México, con una noche que reunió a artistas, colaboradores, aliados, amigos del proyecto y personas interesadas en seguir impulsando espacios para el arte contemporáneo, urbano y emergente.
La creatividad popular que vistió a México durante el Mundial.
México quedó fuera del Mundial y, como suele pasar, el duelo duró lo suficiente para producir explicaciones tácticas, memes, reclamos y una nueva ronda de promesas para el futuro. Sin embargo, mientras el marcador cerraba una historia, en las calles quedaba otro archivo del torneo: la manera en que el país decidió vestirse para acompañarlo.
Durante semanas, el verde apareció en lugares donde normalmente no tendría ninguna relación con el fútbol. Había jerseys oficiales, camisetas compradas en el tianguis, playeras con nombres personalizados, banderas convertidas en capas y prendas rescatadas del fondo del clóset porque, bajo una lógica muy sencilla, si era verde, servía.
Parecía un detalle de styling, pero visto en conjunto era algo más interesante. México convirtió la ropa en una forma cotidiana de pertenencia.
El pasado 2 de julio, Artbank presentó Demasiado Fútbol, una exposición realizada junto a Mexico Is The Shit que reunió arte, diseño y cultura popular en una misma conversación.
La inauguración transformó la flagship store de Mexico Is The Shit en un punto de encuentro para artistas, diseñadores, creativos y amantes del fútbol. Entre música, bebidas y conversaciones, los asistentes recorrieron una muestra que propone mirar uno de los objetos más emblemáticos del deporte desde una perspectiva distinta: el arte.
Memoria popular, objetos guardados y economía de la nostalgia
Un boleto viejo, una estampita, una playera usada, una revista doblada, una foto impresa, un póster deslavado, una pieza pirata comprada afuera del estadio. Vistos de lejos podrían parecer acumulación, pero vistos con más cuidado forman parte de un archivo popular: una manera de conservar momentos, afectos y épocas que marcaron a muchas personas.
Cada 18 de mayo, el Día Internacional de los Museos nos recuerda algo importante: los museos no solo guardan objetos. Guardan historias, identidad y memoria cultural.
Pero en el caso de México, esa conversación también despierta una sensación extraña. Porque muchas de las piezas más emblemáticas de nuestra historia no están en México. Están repartidas por museos de Viena, París, Londres o Nueva York.
Películas piratas, pero cultura accesible.
Hubo una época en la que ver una película también era salir a buscarla. Antes de que el catálogo infinito viviera dentro de una pantalla, el cine se encontraba en lugares muy específicos: en el videoclub de la colonia, en el puesto del parque, en el tianguis, en la banqueta, en una carpeta llena de portadas impresas, en una recomendación dicha de boca en boca.
Durante mucho tiempo, los objetos tecnológicos importantes parecían obligados a verse fríos: negros, grises, minimalistas, limpios, casi invisibles. Esta nueva ola propone otra relación. Una donde se puede aprender desde el juego, programar desde la curiosidad y construir conocimiento desde una estética que no pide permiso para verse femenina, rara, suave, exagerada o divertida.