Fotografía como laboratorio
Su inquietud por la fotografía se manifestó de manera temprana; fue por el 2008 cuando inició su trayectoria formal en el ámbito fotográfico. Tras su formación profesional con especialidad en artes visuales, Asero descubrió en la fotografía una herramienta idónea para materializar sus relatos de manera universal.
Sus primeros pasos técnicos se basaron en la autogestión y el aprovechamiento del entorno inmediato como un set de filmación y lienzo de ensayo. Desde entonces asumió roles diversos, entre ellos la caracterización dramática, la dirección y la escenificación de emociones. A través del poder de la lente, los modelos dejan de ser sujetos pasivos y pasan a encarnar personajes sólidos de una dimensión onírica, capturando instantes breves para darles una carga mítica y atemporal.
Claroscuro y la intimidad de Frida Kahlo
La propuesta de Oscar dialoga activamente con los pilares de la historia del arte, el Renacimiento y la estética clásica de la tradición renacentista. De esta manera, el artista busca adoptar la esencia de la belleza pura de la oscuridad como la luz en las personas.
Asero toma la valentía de la maestra mexicana, Frida Kahlo, para exponer la dimensión íntima y la vulnerabilidad del ser mismo. Al igual que Frida, este considera el autorretrato como herramienta de catarsis e introspección profunda.
Colaboraciones multidisciplinarias
Gracias a la flexibilidad de su lenguaje visual, le ha permitido colaborar con creadores clave como desde diseño de modas, la música, así como industrias creativas en México, tales como: Anuar Layon (diseñador de México is the Shit), Iván Ávalos, Joel Pimentel, Samantha Barrón, entre otros.
Estas sinergias han enriquecido su narrativa visual, aportando dimensiones estéticas contemporáneas a sus composiciones.
Hitos expositivos
La maduración del trabajo de Óscar Asero ha sido altamente reconocida en diversos espacios y galerías del país. Dos hitos marcan momentos cruciales en sus proyecciones artísticas. El primero de ellos fue la participación en la plataforma de Arte Capital en la Ciudad de México, fue vital en su participación dentro del circuito de arte contemporáneo, permitiéndole dialogar con coleccionistas, artistas, curadores y críticos del sector.
El segundo hito fue en el prestigioso Museo Pedro Coronel de Zacatecas, donde presentó un emotivo regreso a sus raíces, compartiendo su propuesta dentro del acervo y tradición plástica de una de las regiones culturales más emblemáticas de nuestro país.
El núcleo de las obras de Oscar Asero forma una concepción del arte como medio de confrontación y reconocimiento mutuo. Sus piezas destacan como un espejo bidireccional; un espacio donde el artista deposita sus miedos, luces y sombras, pero donde el espectador descubre un reflejo de su propia condición humana. Asero no busca generar respuestas, ni cerrar los significados de sus obras, sino que concibe cada imagen como un todo hacia lo desconocido.

